Víctor Manuel Domínguez
LA HABANA - El artículo de Mauricio Vicent publicado en el Diario EL PAIS: Cubanos hacen catarsis. Alzan la voz contra prohibiciones, viene a corroborar que aunque muchos piensen que no, la Isla se mueve.
La mala gestión estatal que dificultan la vida diaria, así como el cúmulo de prohibiciones que arrastra el cubano común desde el triunfo revolucionario, constituyen la nota más aguda de una catarsis colectiva que enfrenta a la población contra sus dirigentes en un diálogo que hasta el día de hoy, es entre sordos.
Las reclamaciones sobre el derecho de los cubanos a hospedarse en un hotel, viajar al exterior, tener una pequeña empresa, elegir a quienes estimen conveniente y no a los que se les impongan, forman parte de una ecuación donde los problemas cotidianos, sumados a las excesivas prohibiciones, dan como resultado un cuestionamiento inédito a las políticas gubernamentales.
Tanto en el sector económico, como en los de la salud, la educación y el arte, florecen los debates en torno a la necesidad de espacios donde vivir en libertad de acción.
Los bajos salarios, la doble moneda, la crisis del transporte, el grave problema habitacional y un nuevo reclamo de participación y toma de decisiones directas en la política del país, son elementos innegables de que algo se mueve desde lo más profundo de la población cubana.
Cansados de promesas, sometidos a mecanismos de prohibiciones casi carcelarios, los cubanos hicieron suyo el llamamiento de Raúl Castro a decir la verdad, en cuanto foro estudiantil, laboral o de organizaciones sociales y de masas tienen la oportunidad de expresar sus reclamos.
Problemas como la excesiva centralización económica, política y social, son debatidos sin cortapisa alguna en ambientes académicos y populares, y abarcan desde la necesidad de replantearse el concepto de propiedad en el socialismo, hasta el por qué de si las cooperativas, el transporte y los servicios son tan ineficientes después de tantos años de estatización general, no se permite la iniciativa privada en estos sectores.
Pero si buscamos aún más allá del universo cotidiano, la ineficiente política gubernamental es cuestionada hasta en su raíz ideológica, pues los abusos y actos de censura cometidos contra los intelectuales y la espiritualidad del cubano de a pie, salen a la luz en declaraciones públicas, asambleas y otros ambientes internos donde se fustiga y exige el por qué tanto desastre.
La denomina guerrita de los e-mails desatada por varios escritores ante la aparición de un reconocido represor del período conocido como el “quinquenio gris”; el llamamiento a terminar con las mentiras de muchos dirigentes del partido aparecida en el periódico Granma, y el enfrentamiento de los estudiantes de la Universidad Central de Informática (UCI)contra los dogmas esgrimidos por el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, señor Ricardo Alarcón de Quesada, son una muestra de que no sólo de pan viven los cubanos.
La catarsis pública ante las prohibiciones, el marcado afán por delimitar responsabilidades, exigir respuestas y romper cuanta atadura innecesaria desemboque en el mar de prohibiciones en que la nomenclatura gubernamental y la burocracia han convertido a Cuba, me induce a concluir este trabajo con un verso del poema Los Estatutos del Hombre, del brasileño Thiago de Mello, que dice:
Artículo 12:
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido
Sunday, February 24, 2008
Cuba y Los Estatutos del Hombre - 24/02/08
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Cuba Responde
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12:41 PM